Las nuevas Cazafantasmas crearon una startup que empezó de forma modesta: sin local, sin coche y sin estructura. En esa primera fase, las cuatro protagonistas de Ghostbusters atienden a sus clientes a domicilio viajando en taxi. No en los clásicos taxis de Nueva York, sino en el nuevo y polémico modelo NV200 de Nissan. Con este cameo, la marca intenta congraciarse con la ciudad después de una llegada accidentada del taxi de mañana.