Hace unos días pasé por el taller mecánico y salí decepcionado. El taller cometió errores de bulto a pesar de tener una larga experiencia y de sufrir el contexto de crisis en la postventa de automóviles. Fueron pifias sobradamente catalogadas en los manuales que analizan los fallos de los talleres que pierden clientela.
En la encuesta de satisfacción telefónica que me hicieron unos días después de pasar por el taller, dejé a la encuestadora de pasta de boniato ante la retahíla de problemas detectados. El cuestionario se convirtió en una encuesta de INsatisfacción.
