Volkswagen tiene mal fario en muchos aspectos. Los directivos que hacen las presentaciones de nuevos modelos en los salones del automóvil cruzan los dedos para no ser víctimas de alguna protesta de manifestantes que burlan los controles de seguridad con mucha facilidad. Greenpeace y un actor cómico se han convertido en las pesadillas de Volkswagen en medio del escándalo por el engaño de las emisiones de gases de los motores diésel.