Quien haya puesto en duda el éxito del Salón Internacional del Automóvil de Barcelona pienso que no tiene ni idea. No quiero decir con ello que haya sido el mejor de la historia, pero sí puedo afirmar sin miedo a equivocarme que la edición de este año va a marcar un punto de inflexión en el devenir de las muestras del automóvil en España.