Parce que algo se mueve en las complicadas aguas del mercado automovilístico español. Algunas olas han roto la marea baja que sufre, entrernlas que se encuentra la que generó el Salón del Automóvil de Barcelona. El discutido evento del sector que estuvo a punto de perecer víctima de la crisis y del desánimo de las marcas ha supuesto una inyección de unos 30 millones de euros a repartir entre los concesionarios, los fabricantes y Hacienda