Felipe VI ha optado por una coronación clásica. Tanto en el protocolo como en la ceremonia, en la que el descapotable de superlujo en el que se desplazó tuvo un papel importante. El nuevo rey eligió la joya de la corona del garaje del palacio de El Pardo de Madrid, un exclusivo Rolls-Royce Phantom descapotable adquirido por Franco en 1950 por 8.500 libras esterlinas. El coche costaría hoy un mínimo de 308.376 euros, un precio al que habría que añadir todas las mejoras y modificaciones aplicadas.